
Dulce madre no te alejes, tu vista de nosotros no apartes. Ven con nosotros a todas partes, y solo nunca nos dejes.
Ya que nos proteges tanto, como verdadera madre haz que nos bendiga: El Padre, el Hijo y el Espiritu Santo. Amen
“Señor y Dios nuestro, concédenos la gracia de desearte con todo nuestro corazón, para que, deseándote, podamos buscarte y encontrarte; encontrándote podamos amarte y, amándote, podamos aborrecer aquello de lo que nos has redimido. Amen” (San Anselmo)